¿Cuáles son los diferentes tipos de trastornos de ansiedad infantil? 

 

Los trastornos de ansiedad infantil se caracterizan por un miedo excesivo, a menudo irracional. Perturban la vida cotidiana de niños/as, las familias y las escuelas. Los cuatro tipos principales de trastornos de ansiedad infantil son el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), el trastorno de ansiedad por separación (TSE), la fobia social y el trastorno de pánico. Los niños/as que padecen un trastorno de ansiedad experimentan miedos persistentes que no son razonables dada su edad o las circunstancias.  

Estos miedos pueden estar relacionados con lugares, personas o cosas específicas. Pueden interferir en la capacidad del infante para ir al colegio, participar en actividades o relacionarse de un modo sano con sus amigos. Los niños/as puede evitar ciertas situaciones porque desencadenan una respuesta de pánico -por ejemplo, ir a reuniones o asistir al colegio-, lo que se denomina agorafobia. En este artículo exploraremos los trastornos de ansiedad infantil con más detalle para para entender sus implicaciones, causas y opciones de tratamiento. 

 

 

Trastorno de ansiedad generalizada (TAG) 

El trastorno de ansiedad infantil más común es el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). El TAG se define por una preocupación excesiva e incontrolable. No está relacionado con un acontecimiento concreto. Aunque es más frecuente en los adultos, también puede darse en niños/as. El TAG es algo más que unos pocos momentos de preocupación. Un menor con TAG se preocupa mucho tiempo, incluso cuando no parece haber nada de qué preocuparse. Sus preocupaciones son desproporcionadas con respecto a la situación. Puede preocuparse tanto que interfiere en sus actividades diarias. La mayoría de la población infantil se preocupa a veces, pero un infante con TAG se preocupa excesivamente y de forma inapropiada. Sus preocupaciones son persistentes y duran seis meses o más. 

Los jóvenes con TAG pueden tener problemas para concentrarse ya que están muy centrados en sus preocupaciones. Pueden tener problemas para conciliar el sueño o permanecer dormidos.  

La prevalencia estimada del TAG varía del 2.7% al 4.6% (Costello, 1989). Del 3 al 12% de los niños en población general presentan una preocupación excesiva y crónica que causa disfunción (Anderson et al., 1987). En la niñez es igual de frecuente en ambos sexos, mientras que en la adolescencia es más frecuente en chicas. 

 

Trastorno de ansiedad por separación (TAS) 

Implica que los niños se preocupen excesivamente por estar lejos de casa o sin contacto con sus familias. Los jóvenes que padecen este trastorno tienen un miedo extremo a separarse de sus padres o de otros seres queridos, hasta el punto de que el miedo interfiere en su capacidad para funcionar con normalidad. Los niños con trastorno de ansiedad por separación suelen ser dependientes, tienen dificultades para dormir solos o se resisten a ir al colegio. Pueden ser reacios a jugar con niños/as o a participar en actividades extraescolares. Pueden deprimirse o tener rabietas. La población infantil con ansiedad por separación leve supera esta fase en pocos meses. Los que presentan síntomas más graves pueden necesitar tratamiento. 

 

Fobia social 

Implica que los infantes estén excesivamente ansiosos por ser evaluados negativamente. Este trastorno suele comenzar en la primera infancia y puede persistir durante toda la vida. Los infantes con fobia social se sienten extremadamente ansiosos por hacer cualquier cosa en presencia de gente, especialmente de las personas que no conocen. Pueden tener miedo de hablar, establecer contacto visual o mostrar cualquier emoción. Pueden tener miedo de estar en una multitud. Esto puede dificultar el hacer amigos. 

 

 

Trastorno de pánico 

Es un miedo repentino e intenso que no guarda proporción con la situación o que dura varios minutos. A diferencia de otros trastornos de ansiedad de la infancia, casi siempre aparece por primera vez durante la adolescencia. La población infantil con trastorno de pánico tiene ataques repentinos y frecuentes de ansiedad extrema, a menudo acompañados de síntomas físicos como sensación de desmayo, dificultad para respirar, temblores o malestar abdominal. El trastorno de pánico se diagnostica en aproximadamente el 2% en niños/as menores de 18 años. 

Conclusión 

El tratamiento temprano es eficaz para ayudar a la población infantil a afrontar la ansiedad y evitar los efectos a largo plazo de estos trastornos. Es importante conocer los signos y síntomas de los trastornos de ansiedad infantil para mejorar la detección y el tratamiento tempranos. Si considera que los síntomas antes mencionados están presentes en jóvenes de su entorno, ayúdelo a buscar ayuda lo más pronto posible. El tratamiento temprano es eficaz para ayudar a niños/as a afrontar la ansiedad y evitar los efectos a largo plazo de estos trastornos. 

Para poder realizar este tratamiento, es necesario realizar un proceso de evaluación y diagnóstico que permita identificar y diagnosticar en caso de ser necesario. Para ello, existen diferentes tests que los profesionales de salud mental pueden utilizar para apoyar el proceso de evaluación. Una de estas pruebas es la MASC2 

El kit MASC2 es una herramienta científicamente diseñada para aportar valor al diagnóstico precoz de los síntomas relacionados con los trastornos de ansiedad. La herramienta mide la gravedad y la frecuencia de los síntomas de ansiedad y es un complemento útil en todo el proceso de diagnóstico 

El instrumento permite abordar al paciente en distintas dimensiones: Ansiedad por separación/Fobias, Índice TAG, Ansiedad social, Obsesiones y compulsiones, Síntomas físicos y Evitación de daño. 

 

 

Referencias